Finalmente y luego de muchas críticas, Mauricio Macri ha decidido respaldar el veto presidencial a la ley de financiamiento universitario. Este apoyo del jefe del PRO llega tras una serie de encuentros con legisladores y aliados, y se presenta como una estrategia para evitar una derrota en el Congreso que podría debilitar aún más al gobierno. La decisión se enmarca en la urgencia compartida entre Macri y Milei de mantener una gobernabilidad que se ha visto amenazada por recientes movilizaciones y críticas.

Macri, aunque crítico de la gestión actual, ha reconocido la necesidad de que su bloque apoye el veto para no perder influencia en el ámbito legislativo. Durante una reunión virtual con su equipo, enfatizó la importancia de sostener el equilibrio fiscal y la Ley de Administración Financiera, que impide que se aprueben leyes de gasto sin una adecuada justificación. Sin embargo, el ex presidente no ha dejado de criticar la forma en que el gobierno ha manejado la situación, advirtiendo que un conflicto tan grave podría haberse evitado con una gestión más eficiente.

El apoyo de Macri al veto también responde a consideraciones electorales. Algunos de sus colaboradores han expresado que prefieren alinearse con el gobierno antes que con la oposición, lo que revela una estrategia de contención ante el avance de otros sectores políticos. Esta decisión refleja la complejidad de la alianza entre el PRO y La Libertad Avanza, y cómo ambos partidos deben navegar sus diferencias para asegurar una cooperación que les permita enfrentar desafíos comunes.

Sin embargo, el escenario no es sencillo. Los vínculos entre Macri y Milei han estado marcados por tensiones, y el ex presidente ha manifestado su frustración por la falta de resultados concretos en la gestión. A medida que se acerca la votación, la incertidumbre sobre el futuro de esta relación y el impacto que tendrá en el desempeño del gobierno en el Congreso se vuelve más palpable. Macri y su equipo están en una encrucijada, donde el apoyo al veto podría ser un paso hacia la estabilidad, pero también plantea preguntas sobre la continuidad de su influencia política en un contexto que evoluciona rápidamente.