Martín Lousteau, actual presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR), está impulsando una nueva estrategia política de cara a las elecciones de 2025. En este contexto, planea un cambio de nomenclatura para su espacio político, Evolución, que busca integrar a diferentes sectores del radicalismo, incluidos aliados como Gerardo Morales y figuras históricas del partido como Federico Storani y Juan Manuel Casella. Lousteau tiene previsto realizar un encuentro nacional en una provincia del centro del país, donde espera consolidar su posición y articular un discurso que se oponga a las propuestas de Javier Milei y su partido, La Libertad Avanza.
Desde su reciente ascenso a la presidencia de la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Servicios de Inteligencia, Lousteau ha delineado su estrategia electoral en tres ejes fundamentales. Estos incluyen la crítica al veto de Milei a la reforma previsional, la insistencia en el Financiamiento Educativo Universitario y la conformación de una lista conjunta con Facundo Manes para fortalecer su presencia en la Legislatura bonaerense. Manes, quien también se encuentra en campaña, se centra en temas sociales y ha tomado protagonismo en debates legislativos, pero ambos enfrentan la presión de mantener una imagen unificada ante la disidencia interna.
El conflicto interno en el radicalismo se intensifica, especialmente en la provincia de Buenos Aires, donde Lousteau y Manes se preparan para competir contra Maximiliano Abad. La llegada de nuevos aliados como Pablo Domenichini y María Belén Malaisi al bloque de Manes marca un cambio significativo en la dinámica legislativa, generando un quiebre en la UCR bonaerense. A pesar de las tensiones, los seguidores de Manes subrayan que su enfoque está en las necesidades de los argentinos, distanciándose de las luchas internas por el poder.
A nivel provincial, el fortalecimiento de Evolución y el liderazgo de Lousteau se ven reflejados en su capacidad para elegir candidatos en diversas provincias. Sin embargo, se percibe una resistencia a su figura, especialmente en el interior del país, donde algunos sectores consideran que su perfil debe ser más bajo para mejorar su imagen. A pesar de las críticas, figuras como Maximiliano Pullaro, gobernador de Santa Fe, se perfilan como posibles líderes nacionales para el radicalismo, destacando su enfoque en temas de producción y seguridad, mientras mantiene su atención en los asuntos locales.
