Los gobernadores aliados al oficialismo han expresado su frustración con los actuales interlocutores del gobierno, Guillermo Francos y Santiago Caputo, y han decidido que quieren hablar directamente con el presidente Javier Milei. Esta decisión surge tras una serie de promesas incumplidas que han dejado a los mandatarios provinciales insatisfechos y preocupados por el manejo de la relación entre el Gobierno y las provincias.
Los gobernadores se sienten descontentos debido a compromisos no cumplidos, especialmente en lo que respecta a la compensación de fondos para las cajas previsionales provinciales. La eliminación de los giros de la ANSES ha generado un descontento significativo, particularmente en provincias como Santa Fe, Chaco y Entre Ríos, que dependen de estos recursos. Además, los gobernadores están preocupados por la parálisis en las obras públicas, ya que muchas iniciativas han sido detenidas y los proyectos necesarios para el desarrollo provincial están en riesgo.
La situación se ha vuelto aún más tensa con el reciente desplazamiento de funcionarios de Vialidad, lo que ha llevado a los gobernadores a cuestionar el control que el gobierno central tiene sobre las obras en sus provincias. En este contexto, los mandatarios han decidido esperar a que se calmen las tensiones entre Milei y Mauricio Macri antes de solicitar reuniones directas con el presidente, buscando restablecer el diálogo y abordar sus preocupaciones de manera más efectiva.
Francos, por su parte, ha ido dejando de lado su rol como intermediario, prefiriendo concentrarse en otros aspectos de su gestión, como la posible sustitución de Diana Mondino en la Cancillería. Esta falta de atención hacia las necesidades de los gobernadores ha contribuido al deterioro de la relación entre el gobierno y las provincias, y muchos ahora ven a Milei como la única persona con la que pueden discutir sus demandas de manera efectiva.
