La interna del PRO se ha convertido en un factor crítico que podría hacer caer el veto de Javier Milei a la reforma jubilatoria. Los sectores más dialoguistas dentro del partido están decididos a insistir con el proyecto original, lo que requerirá el apoyo de dos tercios en el recinto para revocar el veto presidencial. Este escenario plantea una votación ajustada, donde las ausencias y abstenciones jugarán un papel clave en el resultado final.

Javier Milei anunció su veto a la ley, argumentando que afecta el equilibrio fiscal y su plan económico. Sin embargo, la reciente aprobación de la nueva fórmula jubilatoria en el Senado ha expuesto la falta de cohesión dentro del PRO. La confusión se intensificó cuando algunos senadores del PRO votaron a favor de la ley, desmarcándose de la postura del bloque en Diputados, que había rechazado la reforma en su totalidad. Este comportamiento errático ha generado desconfianza y ha dejado al partido en una posición vulnerable ante la creciente presión de la oposición.

La situación es aún más delicada dado que la relación entre Mauricio Macri y la Casa Rosada se ha deteriorado, lo que añade incertidumbre a la estrategia del oficialismo. Mientras algunos diputados se sienten más cercanos a Milei, otros muestran signos de rebelión, lo que complica la posibilidad de mantener una posición unificada en el Congreso. Con el tiempo corriendo y la necesidad de asegurar los votos necesarios, el futuro del veto de Milei se encuentra en un delicado equilibrio, donde cada voto y cada ausencia pueden marcar la diferencia.