Mauricio Macri habría «ordenado» a los diputados del PRO a unirse a la oposición para derogar el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que otorga 100 mil millones de pesos a la Secretaría de Inteligencia (SIDE), bajo el control de Santiago Caputo. Este movimiento se produce en un contexto donde el fundador del PRO busca distanciarse de las tensiones internas y las decisiones problemáticas de su partido, al tiempo que manifiesta su desacuerdo con la gestión de Milei.
La estrategia de Macri implica que, si el DNU llega a votación en el recinto, los diputados macristas deben optar por votar en contra o abstenerse, lo que facilitaría el rechazo del decreto por parte de la oposición. Este enfoque destaca la creciente frustración de Macri hacia el entorno de Milei, especialmente hacia Caputo, quien ha sido señalado por obstaculizar el ascenso de candidatos macristas a posiciones clave, como la presidencia de la Bicameral de Inteligencia.
A pesar de los intentos de Milei por apaciguar a Macri, invitándolo a reuniones en Olivos, la situación se ha complicado. Los diputados del PRO se encuentran en una encrucijada, ya que la decisión de Macri podría llevar a una ruptura en el bloque si se percibe que no se actúa de manera conjunta con otras fuerzas de oposición. La falta de consenso en la reunión del PRO sugiere que la estrategia de abstenerse se está considerando, aunque algunos miembros reconocen que el futuro del decreto no depende exclusivamente de su voto.
Este conflicto es representativo de una mayor fractura dentro de la coalición gobernante y podría tener implicaciones significativas en el funcionamiento del Congreso. Si se logra el quórum necesario para discutir el DNU, la oposición, que incluye a peronistas y radicales, podría unirse para rechazar el decreto, lo que no solo afectaría a la SIDE, sino que también podría llevar a acusaciones de malversación de fondos públicos contra los funcionarios involucrados, especialmente si se confirma que el dinero ya fue gastado en su mayoría.
