El Gobierno anunció una significativa reducción de diez puntos en el Impuesto PAIS, lo que llevará la alícuota del 17.5% actual al 7.5%. Esta medida, que entrará en vigencia en septiembre, ha generado expectativas en el mercado automotor, ya que se espera que afecte positivamente los precios de los vehículos y las autopartes. La alta carga impositiva que actualmente ronda el 58% en la industria automotriz ha sido un factor constante en el encarecimiento de los autos en el país.

Los expertos consideran que la reducción del impuesto podría reflejarse en una disminución de precios, aunque no de forma directa y proporcional. Martín Zuppi, presidente de Stellantis Argentina, advierte que no se puede esperar una baja del 10% en los precios de los autos, ya que muchos costos son en pesos y la producción local también influye en el precio final. Sin embargo, la medida es vista como un paso positivo que podría incentivar las ventas si las marcas deciden trasladar parte del beneficio a los consumidores.

Es importante tener en cuenta que, aunque la reducción del Impuesto PAIS es un alivio para los consumidores, el impacto en los precios no se verá de inmediato. La industria automotriz opera bajo un sistema en el que los vehículos importados se venden con cierto retraso, lo que significa que los autos que entraron antes de la reducción del impuesto podrían no reflejar la baja de precio de inmediato. Cada marca tendrá que decidir si ajusta sus precios como respuesta a la nueva alícuota. Sin embargo, es fundamental señalar que, aunque las empresas podrán beneficiarse de esta reducción en sus operaciones, los consumidores particulares no verán un beneficio directo en sus compras, ya que los precios finales dependerán de diversas variables, incluidas las decisiones estratégicas de cada fabricante.

Finalmente, el impacto de esta medida en el mercado dependerá en gran medida de cómo respondan los consumidores. Los analistas consideran que, ante la posibilidad de precios más bajos, los compradores podrían tener un papel decisivo en la dinámica del mercado automotor. Con esta reducción, se espera que se genere una mayor competencia entre las marcas, lo que podría beneficiar a los consumidores en el corto y mediano plazo.