Sergio Massa convocó a su tropa local para trazar un plan frente al desafiante escenario electoral. La irrupción de Javier Milei trastocó el tablero político, problematizando tanto a Juntos por el Cambio como al cordobecismo de Llaryora y Schiaretti.

Los asistentes analizaron la posibilidad de «canalizar el enojo» del 40% del electorado cordobés descontento con las políticas nacionales. También debatieron qué postura adoptar ante la gestión del gobernador Martín Llaryora. «En el centro no hay nada», evaluó uno de los presentes, reflejando la complejidad del panorama.

Massa se mostró «enérgico, activo y con mucha información», aunque descartó una candidatura propia para 2025. «Sergio dejó claro que está para ayudar a reconstruir un peronismo que encauce el enojo y no para buscar una banca», afirmó Tania Kishakevich del Frente Renovador cordobés.

La discusión giró en torno a potenciar una opción moderada frente a Milei y Llaryora de cara a 2027. «Si el experimento de La Libertad Avanza no funciona, se lleva puesta a toda la derecha; nuestra prioridad es rearmar el espacio peronista en 2025», fue el consenso. No obstante, se evitó confrontar con Llaryora, a quien se busca sumar eventualmente.

Massa solicitó «empatía con los votantes desencantados de Milei», considerándolos «víctimas de una estafa electoral». Además, convocará a empresarios cordobeses para septiembre, en un intento por recuperar el discurso productivo que reivindica el cordobecismo.