En una maniobra repetida, el gobierno nacional dispuso el traslado de una nueva partida de lingotes de oro pertenecientes a las reservas del Banco Central hacia Londres. El objetivo es utilizar el precioso metal como garantía para conseguir un préstamo «repo» de alrededor de 1.000 millones de dólares a través del Banco de Basilea.
La operación, cubierta bajo un manto de oscuridad, busca recomponer los encajes líquidos del BCRA, severamente castigados por las intervenciones cambiarias para contener la escalada del dólar. Se estima que dicha partida será trasladada en vuelos comerciales, custodiada por servicios de transporte de caudales.
«Es un préstamo corto y caro, muestra la desconfianza que genera la Argentina, que tiene que empeñar las joyas de la abuela para conseguir dinero», explicó una fuente financiera a este medio. El propio ministro Caputo admitió la operación tras una denuncia sindical, aunque sin brindar mayores precisiones.
La desesperada búsqueda de este financiamiento evidencia el uso excesivo de encajes para intervenir en el mercado cambiario. «Van a cubrir ese rojo aunque seguramente tengan que reventarlos enseguida si la idea es sacrificar todo para contener la brecha», advirtió el analista consultado.
Expertos advierten que esta medida va a contramano de la tendencia global de países de primer nivel que buscan acumular oro como resguardo ante posibles disrupciones en el orden financiero internacional.
