La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, evitó emitir un juicio contundente sobre la visita que realizaron diputados de La Libertad Avanza a represores condenados por delitos de lesa humanidad en la cárcel de Ezeiza. «Fue una decisión personal y cada uno debe hacerse cargo», manifestó la funcionaria.
Bullrich adoptó una postura ambigua frente al escándalo generado por el encuentro de los legisladores oficialistas con el exmiliar Alfredo Astiz y otros genocidas. Consultada al respecto, expresó: «Estoy a cargo del sistema, no quiero evaluar a qué preso podés ir a ver o cuál no. Si alguien considera que tiene que ir a ver a un detenido porque formó parte de un momento trágico, lo puede hacer».
Si bien remarcó que los detenidos pueden recibir visitas «dentro del marco de la ley», la ministra dejó entrever cierta incomodidad con el requerimiento de la Justicia para que informe sobre las características del polémico encuentro.
«Me sorprende que un juez me pregunte por eso y no cuando entran agrupaciones de derechos humanos que van a ver asesinos seriales. Midamos con la misma vara para todos», cuestionó con tono desafiante.
La cita de los diputados libertarios con los represores desató un fuerte repudio de organismos de derechos humanos y un pedido de explicaciones a Bullrich por parte de jueces que intervinieron en causas de lesa humanidad. El escándalo suma tensión al gobierno de Javier Milei, que busca consolidar su gestión.
