El drástico paso del Banco Central de eliminar los controvertidos puts o opciones de venta de deuda pública abrió un nuevo frente de críticas a la gestión económica de Javier Milei. Los análisis apuntan que, sorpresivamente, más del 60% de las obligaciones rescindidas fueron emitidas por la actual administración.
Si bien los puts nacieron como herramienta para salvar la crisis de liquidez desatada en 2022, la voraz emisión realizada entre diciembre y febrero últimos generó severas dudas. Según cálculos privados, de los $20 billones en deuda con puts colocados en ese lapso, unos $13 billones tuvieron como respaldo las opciones emitidas por el BCRA, contrariando la ansiada «limpieza» del balance.
«Fue la propia gestión quien incrementó vertiginosamente este pasivo remunerado, pasando de $6 billones heredados a $21 billones en mayo», señaló la consultora 1816. Un accionar que contrastaba con el discurso oficial y motivó críticas desde el inicio del segundo trimestre.
No obstante, la cancelación fue bien recibida al eliminar una traba para avanzar hacia el «cese de emisión monetaria». Las negociaciones con los bancos, a cambio, garantizaron un período de gracia para no computar esos títulos en los límites al sector público.
Pese a las objeciones por su origen, la medida permite «limpiar» el pasivo del BCRA heredado de la crisis de 2022. Una decisión drástica pero necesaria para encarrilar la estrategia antiinflacionaria que, sin duda, aún enfrentará más desafíos.
