La vicepresidenta Victoria Villarruel ha intensificado sus diferencias con el presidente Javier Milei, luego de ausentarse del acto de firma del Pacto de Mayo en Tucumán con la excusa de una supuesta gripe que rápidamente superó para desfilar al día siguiente en Buenos Aires.

Esta falta de asistencia al emblemático acto en la provincia norteña ha sido interpretada como un gesto deliberado de Villarruel para desmarcarse de la gestión presidencial y cultivar una imagen más moderada. Allegados a la funcionaria revelaron que no comparte «el maltrato» de Milei hacia los gobernadores provinciales.

La vicepresidenta habría evitado así exponerse al destrato que sufrió Mauricio Macri durante el evento, donde fue relegado a un segundo plano en una coreografía orquestada por la hermana del mandatario, Karina Milei, quien sí estampó su firma pese a no haber sido electa.

«Ella se dice peronista», confesó una senadora oficialista, poniendo de manifiesto la intención de Villarruel de mostrarse más cercana a las estructuras tradicionales del Estado que el ala dura liberal que rodea al Presidente. Fuentes parlamentarias aseguran que en privado ha defendido «el orden federal» y la vigencia de las instituciones republicanas.

Esta distancia con el proyecto más rupturista de Milei ha granjeado a la vicepresidenta el respaldo de sectores como las fuerzas de seguridad y referentes opositores como Miguel Ángel Pichetto, quienes la ven como un contrapeso institucional al líder libertario.

Los cruces no se limitan al plano discursivo. Villarruel suspendió esta semana reuniones y viajes al exterior, mientras trascendió que recomendaciones médicas le habrían aconsejado evitar vuelos por cuestiones de salud, un dato que alimenta las versiones sobre su malestar físico.