Una escandalosa maniobra de corrupción sacudió al Movimiento Evita y al municipio de Quilmes. La ex concejal Patricia Noemí Iribarne, referente de dicha agrupación en ese distrito, fue procesada por desviar más de $87 millones de fondos destinados a cooperativas locales que en realidad eran fachadas para un entramado ilícito.

Según la investigación judicial, entre 2018 y 2022 Iribarne malversó partidas del Estado nacional y provincial que debían aplicarse a convenios específicos. En su lugar, el dinero se desvió a consumos personales, extracciones bancarias y transferencias irregulares a cooperativas pantalla creadas por la ahora ex edil.

«Falsificaban rendiciones de cuentas con facturas apócrifas», señaló el juez Luis Armella al procesar a Iribarne y otras ocho personas. Las pericias demostraron un entramado de cooperativas que se giraban fondos entre sí sin justificativo y con comprobantes falsos.

«Nos obligan a participar como directivos truchos, a hacer firmas apócrifas, siempre amenazándonos con que sino nadie cobraría», denunció un testigo que habría sido coaccionado por Iribarne para integrar las cooperativas fachada con nombres como «La Chinita», «La Montonera» o «La Guevarita».

Entre los procesados también figuran familiares directos de la ex referente del Evita, como sus hijas Jorgelina y María Cecilia, su ex pareja y un contador que avalaba las rendiciones irregulares. Una denuncia indica que los fondos desviados habrían servido incluso para comprar una vivienda y un auto a nombre de allegados.

Esta trama de corrupción manchó al oficialismo quilmeño y provocó el rápido apartamiento de Iribarne por parte de la cúpula del Movimiento Evita, que buscó desmarcarse del escándalo apenas éste salió a la luz.