En un gesto sorprendente y llamativo, el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel protagonizaron una inusual estampa durante el Desfile Militar por el Día de la Independencia. La pareja de la máxima conducción política del país se subió a un tanque de guerra del Ejército Argentino y desfiló por algunos metros sobre la Avenida Libertador, en medio del masivo operativo de las Fuerzas Armadas.
La inesperada escena se gestó cuando el vehículo blindado en el que viajaban Milei y Villarruel se detuvo momentáneamente frente a las tribunas oficiales. En ese momento, ambos descendieron y, ante la sorpresa de los presentes, treparon al enorme tanque que formaba parte del despliegue militar. «¡Viva la libertad, carajo!», arengó enérgicamente Milei al público, con su característico estilo desafiante.
Durante unos minutos, la pareja presidencial ondeó las manos y saludó efusivamente a los asistentes, mientras el tanque los transportaba lentamente por la Avenida Libertador cortada al tránsito. La vicemandataria, por su parte, se limitó a gesticular sonrientes saludos con ambas manos en alto.
«Es un homenaje a nuestras gloriosas Fuerzas Armadas, pilar de la Nación y garantes de nuestra independencia», justificó más tarde Milei ante la consulta de los periodistas acreditados. Sin embargo, su exabrupto no pareció estar previsto en la cuidada organización del evento.
Más allá de la espontánea postal, el impresionante Desfile Militar movilizó este 9 de Julio a unos 7.000 efectivos de las tres fuerzas junto a numerosos vehículos blindados, tanques, aviones y embarcaciones que sobrevolaron y patrullaron el área metropolitana. Los veteranos de la Guerra de Malvinas encabezaron la marcha cívico-militar en la Ciudad de Buenos Aires.
«Fue una auténtica demostración del poderío defensivo de la Nación, un verdadero espectáculo de fuerza y cohesión en favor de la libertad», enfatizó un eufórico Milei desde el búnker oficialista, ovacionado por sus seguidores más fervientes.
