El regreso de Mauricio Macri a Madrid ha dejado un malestar latente en las filas del PRO tras su visita relámpago a San Miguel de Tucumán. El ex presidente acudió al llamado del Gobierno para respaldar la firma del Pacto de Mayo, pero su presencia pasó prácticamente desapercibida.

«Lo convocaron para estar en la vigilia, viajó desde Europa y lo dejaron literalmente tomando frío», expresaron voces cercanas a Macri con evidente disgusto. El punto álgido fue que ni siquiera se le permitió firmar el acuerdo ni aparecer en la foto oficial con el presidente Milei y los 18 gobernadores presentes.

Si bien Macri no exteriorizó su malestar públicamente, en el partido fundado por él crecen los cuestionamientos. «Es su principal aliado, pero lo trataron de manera extraña pese a dar un gesto de compromiso y apoyo al rumbo oficial», señalaron.

La crónica indica que Macri viajó desde Londres, donde seguía Wimbledon, tras el pedido expreso del jefe de Gabinete, Guillermo Francos. Su objetivo era transmitir un respaldo simbólico, más aún en momentos de rispideces con la ministra Bullrich por el control partidario.

Tras el acto, Macri emitió un mensaje por redes avalando el Pacto de Mayo. «Espero que sea el principio del fin de la decadencia que trajo corrupción y pobreza», expresó con cautela. No obstante, en privado reinaba el desconcierto por su falta de participación.

La situación tensa recuerda los reclamos iniciales del PRO por la falta de integración en las segundas líneas del Gobierno. Un nuevo capítulo que pone a prueba los límites de la alianza gobernante.