Milei decidió internvenir para apaciguar la puja de poder entre su hermana Karina y la ministra Sandra Pettovello. En medio de una feroz disputa por el control de los fondos destinados a villas y asentamientos que antes administraba Grabois, el mandatario ordenó a su funcionaria frenar el avance investigativo sobre Sebastián Pareja, el hombre fuerte de Karina en esa área clave.
La escalada del conflicto se desató cuando Pettovello, con el aval del polémico «Toto» Caputo, impulsó una auditoría sobre el manejo del multimillonario Fondo de Integración Socio Urbana (FISU), que quedó en manos de Pareja tras la salida del gobierno del líder social Juan Grabois.
Karina, que tiene fuertes aspiraciones políticas, advirtió que esa caja es clave para la contención territorial de cara a una futura campaña electoral. Por eso presionó a su hermano para que Pettovello diera marcha atrás con el escrutinio sobre Pareja.
«En realidad lo que sucedió es que salió el informe de auditoría de la Sigen y no encontraron nada», explicaron desde el entorno de Grabois, dejando en claro que la investigación promovida por Pettovello no había arrojado irregularidades.
En un giro sorpresivo, la presión de la Iglesia católica también inclinó la balanza a favor de Karina. Un grupo de obispos cercanos al Papa Francisco se pronunció respaldando la continuidad del FISU, un guiño que selló el triunfo de la hermana presidencial sobre Pettovello en esta cruenta interna palaciega.
Tras esta derrota, la suerte de la polémica ministra de Milei vuelve a quedar en el aire. ¿Cuánto más tolerará el Presidente estas constantes pugnas de poder dentro de su propio gabinete? La respuesta podría definir los frágiles equilibrios del recientemente estrenado oficialismo libertario.
