Las recientes modificaciones aprobadas por el Congreso generarán un impacto significativo en la rutina de los argentinos. Tras meses de arduas negociaciones, el Ejecutivo logró sancionar su ansiada Ley Bases y un paquete fiscal que introducen profundas transformaciones.
Una de las medidas más controversiales es la restitución del impuesto a las Ganancias, que obligará a unos 800.000 trabajadores a pagar este tributo nuevamente. Si bien se elevan los mínimos no imponibles, miles deberán afrontar tasas de entre 5% y 35%. En cuanto a Bienes Personales, quedarán exentos quienes posean activos por debajo de $100 millones.
Otro sector afectado son los monotributistas, cuyos límites de facturación se incrementarán hasta un 400%, al igual que sus cuotas mensuales que oscilarán entre $26.600 y $280.734. «Era necesario actualizar los valores para lograr mayor equidad tributaria», manifestó Juan Grabois, asesor presidencial.
Las relaciones laborales también se verán sacudidas. Se permite un período de prueba de hasta un año, se facilita el despido por motivaciones como bloqueos y se crea un fondo de cese laboral opcional. «Buscamos flexibilizar el mercado sin perder derechos», declaró la ministra de Trabajo, Kelly Olmos.
En la administración pública, los empleados podrán ser puestos en disponibilidad por un año para su reubicación o despido con indemnización. Además, se prohíbe realizar actividades partidarias en horario laboral.
Otras modificaciones impactan en obras públicas, blanqueo de capitales, inversiones y cigarrillos. En resumen, un paquete que reformula aspectos clave de la economía y el Estado, aunque no sin resistencias de sectores opositores.
