En medio de una profunda fractura interna, el diputado nacional Cristian Ritondo logró imponerse como la nueva máxima autoridad del Partido Republicano de la provincia de Buenos Aires. Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, desistió de presentar una lista opositora y permitió que el ala liderada por Ritondo controlara las riendas partidarias.

La decisión de Bullrich se produjo tras constatar su marcada minoría frente al arrollador respaldo que cosechó Ritondo de más del 80% de las estructuras territoriales del PRO bonaerense. «No avalamos el sistema de internas, creemos que las actuales autoridades aún no están vencidas», justificaron voceros cercanos a la funcionaria nacional.

La lista oficialista denominada «Identidad PRO», que conducirá Ritondo como presidente, cuenta también con la intendenta de Vicente López, Soledad Martínez, como vicepresidenta primera y el jefe comunal de Junín, Pablo Petrecca, como vicepresidente segundo.

«Comienza una nueva etapa donde reconstruiremos el espacio y recuperaremos la identidad del PRO. Necesitamos el compromiso de todos los dirigentes», arengó Ritondo, quien había iniciado meses atrás un trabajoso proceso de negociaciones para cosechar apoyos en el heterogéneo conglomerado amarillo.

La semana pasada, Bullrich profundizó la fractura al despedir al secretario de Seguridad, Vicente Ventura Barreiro, un estrecho colaborador de Ritondo, al que denunció por supuesta corrupción. Un durísimo golpe interpretado como una represalia por la derrota en la interna partidaria.

Con su lista oficializada por la Justicia Electoral, Ritondo aspira ahora a devolver la unidad y el rumbo ideológico inicial al PRO, respaldado por una nutrida planta de legisladores nacionales y provinciales, intendentes de distintos municipios y la mayoría de las estructuras territoriales. Una ardua tarea en un partido jaqueado por las divisiones internas.