Existen precedentes de iniciativas similares que hoy sólo son tiendas en la web donde se pueden comprar souvenirs como títulos sin valor legal, tazas y hasta micro espacios de tierra.
En los márgenes de los Balcanes, entre Croacia y Serbia, existe una autoproclamada «República Libre de Liberland», un territorio sin población fundado en 2015 por el checo Vít Jedlicka como experimento libertario sin Estado. Pese a su falta de reconocimiento internacional, este singular enclave ha cautivado al presidente argentino Javier Milei.
La génesis de Liberland data de una disputa fronteriza no resuelta entre los países vecinos, que dejó un área de 7 km2 sin soberanía definida tras la disolución de Yugoslavia. Aprovechando ese vacío jurídico, Jedlicka estableció allí una micronación sin impuestos obligatorios y basada en el anarcocapitalismo.
«Es un paraíso liberal donde pagar impuestos es voluntario», promociona su sitio web oficial, que exhibe casi un millón de solicitudes de ciudadanía rechazadas por la carencia de habitantes reales. Solo ha emitido un millar de pasaportes digitales.
En 2019, antes de su meteórica carrera política, un desconocido Javier Milei se disfrazó de «General Ancap» y se autoproclamó oriundo de Liberland. Ese romance ideológico con el proyecto libertario perduró, al punto que su embajador en Argentina, Nicolás Mateos, buscó un acercamiento diplomático con la ex presidenta Bullrich en 2023.
Aunque las prioridades del nuevo gobierno son otras, no se descarta que en el futuro la administración de Milei extienda un reconocimiento formal a Liberland, convirtiendo a Argentina en el segundo país -después de Sudán del Norte- en avalar la existencia de ese ensayo liberal en los Balcanes.
