El presidente Javier Milei ha tomado una determinación drástica: ahogar las finanzas del gobierno de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires, con el objetivo de mermar las chances electorales del peronismo de cara a los comicios del próximo año. Según trascendidos, es una decisión firme en la Casa Rosada.
La administración nacional no sólo mantendrá los recortes de fondos ya ejecutados sobre el distrito más poblado del país, sino que tampoco habilitará nuevas transferencias para finalizar obras públicas que quedaron inconclusas por falta de financiamiento del gobierno de Alberto Fernández.
«Kicillof tendrá que terminar la autopista Presidente Perón con recursos propios si así lo desea», advirtieron voceros oficiales, en una nueva señal de presión contra el economista bonaerense alineado con las teorías keynesianas que profesa.
La cuestión no se limita a los giros presupuestarios. Existen dudas sobre si el ministro Luis Caputo autorizará o no a la provincia a tomar nuevo endeudamiento, un trámite que requiere su anuencia. «Ya desmintiemos los rumores sobre una supuesta luz verde para un crédito», aclararon en La Plata.
El monto total que el gobierno de Milei adeuda a Buenos Aires, según cálculos oficiales, supera con creces el billón de pesos cuando se contabilizan saldos impagos de obra pública, discontinuidad de programas nacionales y otros reclamos provinciales.
En el círculo presidencial no ocultan que buscan generar un «escenario de incertidumbre» que coloque en jaque la gestión de Kicillof, a quien ven como un «exponente del fracasado modelo estatista».
