Tras el respaldo del gobernador cordobés Martín Llaryora en Diputados para la sanción de la ley ómnibus, Javier Milei reactivó una estratégica obra de infraestructura energética en la provincia mediterránea. Se trata de la reversión del Gasoducto Néstor Kirchner, que permitirá abastecer con gas de Vaca Muerta a Córdoba y el norte argentino.

La compañía estatal Enersa reanudó los trabajos de soldadura de cañerías en el tramo La Carlota-Tío Pujio. La constructora BTU, de la familia Mundín, se encarga de este segmento, mientras que Esuco se ocupará de la reconversión de cuatro plantas compresoras para revertir el flujo del gasoducto.

En una licitación sorpresiva, BTU se adjudicó la obra por $157.544 millones, superando a grandes jugadores como Techint-Sacde y la estadounidense Pumpco. La empresa deberá construir un ducto de 36 pulgadas que vinculará los gasoductos Centro-Oeste con el Norte.

Por su parte, Esuco trabaja en las plantas compresoras de Ferreyra, Deán Funes (Córdoba), Lavalle (Santiago del Estero) y Lumbreras (Salta) para cambiar el sentido del flujo. Ambas firmas, históricamente cuestionadas por presuntos negociados, iniciaron procesos para despegarse de esas sospechas.

La reactivación de esta obra clave se da luego de meses de impasse tras el triunfo de Milei. Es vista como un gesto para congraciarse con Llaryora, cuyo voto en el Senado es necesario para la aprobación final de la ley ómnibus promovida por el Gobierno.