La actividad económica argentina continuó su tendencia a la baja en marzo, registrando una contracción interanual del 9,7%, según un estudio realizado por la consultora Orlando J. Ferreres. Este desplome se suma a una racha negativa que se extiende desde noviembre del año pasado.
El análisis por sectores revela un panorama dispar. Mientras ramas como la agricultura, minería y servicios públicos lograron un leve crecimiento, otros rubros sufrieron fuertes bajas. La construcción encabezó las caídas con un derrumbe del 24% interanual, afectada por la drástica reducción de la obra pública.
«El freno en la actividad industrial se sintió con fuerza, cerrando el primer trimestre con una pérdida de 8,5%», señaló la consultora. Dentro de ese sector, minerales no metálicos (-39,7%), metálicas básicas (-39,1%) y maquinaria (-28,2%) resultaron los más perjudicados.
La merma en el comercio mayorista y minorista también fue considerable, con una baja del 13,5%. En tanto, la intermediación financiera se desplomó 11,1% y la generación eléctrica retrocedió 8,6% por la menor demanda residencial e industrial.
«Para los próximos meses esperamos que continúe la fase recesiva. La posible recuperación del segundo semestre dependerá de ordenar variables macro, expectativas inflacionarias y un buen ingreso de divisas», proyectaron desde la consultora.
