El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se ha posicionado como líder de la oposición al proyecto de Ley Bases que fue aprobado en la Cámara de Diputados. Kicillof ha criticado esta iniciativa, argumentando que busca institucionalizar «la deserción del Estado Nacional de sus obligaciones más elementales, que consagra privilegios, deteriora derechos, resigna soberanía y profundiza la desigualdad». Además, el gobernador participará en la movilización convocada por las centrales sindicales en conmemoración del Día del Trabajador y la Trabajadora.

La marcha, que tendrá lugar en el «monumento al Trabajo» en la avenida Paseo Colón, cuenta con la convocatoria de la Confederación General del Trabajo (CGT), así como de la CTA-T (de los Trabajadores) y la CTA-A (Autónoma). Kicillof tiene afinidad con estos sectores sindicales y busca dejar de lado las divisiones internas dentro del peronismo para imponer su propia agenda basada en la confrontación con el presidente Javier Milei.

El gobernador expresó su rechazo a la Ley Bases y afirmó que el Senado debería rechazarla. Según él, esta ley «sienta las bases para desintegrar el Estado y que en Argentina impere la ley de la selva» y beneficia a los más ricos y poderosos en detrimento de los jubilados, la clase media, los trabajadores y las pequeñas empresas. Kicillof considera que la solidaridad, la soberanía, la producción, la industria, la cultura, la ciencia, el desarrollo y los derechos son las bases fundamentales para una sociedad mejor y un futuro en común.

La negociación en el Senado será un desafío para el gobierno, ya que se espera que algunos senadores, como Alberto Weretilneck, Gerardo Zamora, Claudio Vidal y Hugo Passalacqua, puedan cuestionar la Ley Bases. Mientras tanto, Kicillof ha estado recorriendo obras paralizadas en la provincia que correspondían al gobierno nacional, lo que constituirá una parte importante de sus actividades en el futuro cercano.