El gobierno porteño está preocupado por la marcha universitaria que se llevará a cabo el próximo martes 23 de abril, ya que consideran que puede entrar en conflicto con la clase media, que es uno de los sectores donde se encuentran muchos de sus votantes. Según un funcionario porteño, «es una situación incómoda, van a marchar estudiantes y profesores, claro que nos preocupa». Para controlar la protesta, el secretario de seguridad y jefe de la policía porteña, Diego Kravetz, está negociando con las autoridades de la UBA los términos de la marcha, y se espera que se aplique el protocolo antipiquetes.

La movilización se llevará a cabo por la vereda, con la posibilidad de ir cortando los carriles de a uno a medida que se llene la capacidad de personas. El recorrido partirá de la Plaza Houssay frente a la Facultad de Medicina, pasará por el Congreso y terminará en Plaza de Mayo. La Policía Metropolitana estará a cargo del cordón de seguridad. Según el funcionario consultado, si se respeta el orden de la calle y se coordina adecuadamente, no debería haber problemas.

Sin embargo, preocupa la intervención de Patricia Bullrich, ya que no tiene diálogo con los funcionarios porteños. Bajo la nueva doctrina de «protección objetivos federales» que diseñó Bullrich, el Congreso y la Casa Rosada están bajo jurisdicción de las fuerzas de seguridad nacionales, lo que podría generar conflictos si avanzan hacia la marcha. En ese caso, el gobierno de Jorge Macri tomaría la decisión de retirar a la Policía Metropolitana para evitar enfrentamientos entre las fuerzas. Otro foco de preocupación son los movimientos sociales, que ahora carecen de una conducción unificada y presentan diferencias entre organizaciones peronistas y de izquierda.