En un escándalo que sacude a la Cancillería argentina, el director de Control y Fiscalización Pesquera, Julián Suárez, presentó su renuncia luego de ser presionado por Pablo Ferrara, sobrino de la ministra Diana Mondino, para permitir la pesca ilegal de merluza negra por parte de una empresa china. Suárez había tomado la decisión de hacer regresar un barco que realizaba actividades de pesca ilegal, lo cual generó el malestar de la Cancillería. Según fuentes cercanas, el ex funcionario también denunció que se le solicitó la elaboración de una lista con 50 nombres para ser despedidos. Esta renuncia se da en el marco de posibles despidos masivos en la Cancillería y la reforma del estado impulsada por el gobierno.

La renuncia de Julián Suárez fue presentada de forma indeclinable ante el Subsecretario de Pesca, Juan Antonio López Cazorla. Aunque había presentado su renuncia con el cambio de gobierno, la Casa Rosada decidió mantenerlo en su cargo. Sin embargo, Suárez decidió renunciar luego de recibir presiones por parte de la Cancillería y del sobrino de la ministra, Pablo Ferrara, para revertir una orden contra una empresa china que estaba pescando merluza negra por fuera de los límites permitidos. Esta situación generó tensiones y amenazas hacia Suárez, lo cual precipitó su renuncia.

La presión ejercida por la Cancillería hacia Julián Suárez está relacionada con el buque Tia An y la captura ilegal de 142 toneladas de merluza negra. El ex funcionario denunció haber recibido llamadas intimidatorias de Pablo Ferrara, funcionario de la Cancillería y sobrino de la ministra Mondino, instándolo a dar de baja la orden de regreso del barco a puerto. Además, Suárez reveló que se le solicitó la elaboración de una lista con 50 nombres para ser despedidos y la eliminación de resoluciones y disposiciones de la gestión anterior. Estas acciones generaron gran preocupación entre los trabajadores de la Cancillería.