La inflación de alimentos en Argentina se aceleró un 300% durante la primera semana de marzo, lo que pone en crisis el plan económico del ministro de Economía, Luis Caputo. Ante esta situación alarmante, Caputo convocó a una reunión urgente con supermercadistas, pidiéndoles que frenen las «subas desmedidas» y se adapten «a la nueva realidad económica». El dato de inflación de alimentos arruina el relato del ministro y del economista Javier Milei sobre una disminución de la inflación. La preocupación en el gobierno es evidente, ya que los alimentos son el aspecto más sensible de los precios.

El aumento de la inflación de alimentos generó preocupación tanto en el gobierno como en los economistas. Milei, en una entrevista televisiva, defendió su relato asegurando que la inflación real ya se encuentra en un solo dígito, pero que no se refleja en el IPC debido a que el Indec no registra las promociones 2×1. Esta preocupación también fue transmitida al ministro Caputo, quien fue advertido por Milei de que su continuidad como ministro estaría en riesgo si no logra reducir la inflación.

El gobierno ahora parece reconocer que las subas de precios no sólo son producto de un fenómeno monetario, ya que la emisión de dinero ha disminuido considerablemente y los precios de los alimentos no frenan su escalada. En una reunión con directivos de supermercados, Caputo admitió que los precios de los productos de consumo masivo no reflejan «la nueva realidad económica» y pidió alternativas para combatir la subida desmedida de precios. Aunque no se llegaron a anunciar medidas concretas, este cambio de discurso muestra una autocrítica por parte del gobierno.