En los últimos dos meses, los salarios en Argentina han sufrido un derrumbe sin precedentes, perdiendo un 18% de su poder adquisitivo, según datos del RIPTE (Remuneración Imponible Promedio para los Trabajadores Estables) publicado por la Secretaría de Trabajo. Esta caída es considerada una de las más vertiginosas de la historia y no tiene antecedentes de una contracción salarial tan significativa en tan poco tiempo. El retroceso de los salarios es tan alarmante que incluso el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, le ha pedido al economista Javier Milei que tome medidas para recomponer los ingresos de los trabajadores y jubilados.
En diciembre de 2023, el salario promedio en Argentina fue de $484.298,40, mientras que la canasta básica para una familia de cuatro personas fue de $495.798. Esto significa que el sueldo promedio quedó $11.500 por debajo de la canasta familiar. En enero de 2024, el salario bruto promedio fue de $555.269, lo que representa un 23% menos del costo de la canasta básica total para una familia de cuatro integrantes. Esta situación se agrava aún más con la evolución del RIPTE, que ha quedado significativamente por debajo de la inflación, acumulando un desplome del 18% en solo dos meses.
Este deterioro de los salarios, junto con el ajuste a través de la licuación de las jubilaciones y pensiones, es la consecuencia del escenario recesivo que se vive en el país. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), en el primer bimestre del año, el recorte real del gasto primario fue del 33,6% interanual, siendo las jubilaciones y pensiones las más afectadas con un 43% de ajuste y los salarios de los estatales con un 5%. Esto ha llevado a que los jubilados terminen marzo con una pérdida de poder adquisitivo del 43% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
El impacto de esta situación es tan grave que el poder adquisitivo actual de los salarios en Argentina es similar al que tenía el país en la década de 1950, e incluso a los niveles de Francia en 1956, Japón en 1965 y Estados Unidos en la década de 1930. Este ajuste de ingresos nunca antes visto en la sociedad argentina moderna ha generado preocupación entre los expertos y ha llevado a buscar soluciones urgentes para revertir esta situación.
