El conflicto por los fondos para salarios docente podría unir a la oposición y complicar los planes del Gobierno en el Congreso. La disputa en torno al Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) y a la paritaria nacional del sector ha generado preocupación sobre el inicio de las clases en todo el país. Sin embargo, esta situación también podría tener una consecuencia inesperada para el Gobierno, ya que se encamina a ser el primer tema que aglutine a la oposición dura y a los sectores dialoguistas en contra del oficialismo.

Diputados de varios partidos políticos han presentado diferentes proyectos para sostener el Fondo Nacional de Incentivo Docente, que el Gobierno dio de baja. Estas iniciativas buscan prorrogar el funcionamiento del fondo, pero difieren en el período de tiempo. Algunos proponen una prórroga de cinco años, mientras que otros plantean que sea hasta sancionar una nueva Ley de Coparticipación Federal o se acuerde un nuevo Pacto Fiscal. Máximo Kirchner, por su parte, impulsa que se convierta en un fondo permanente.

Aunque todavía no se han entablado conversaciones para llegar a un consenso, la posibilidad de un acuerdo entre los diferentes espacios de la oposición representaría una amenaza para el Gobierno, ya que podrían alcanzar una mayoría en el Congreso. Además, sería el primer punto de contacto entre el kirchnerismo y los sectores dialoguistas, que hasta ahora habían actuado por separado.

El Fondo Nacional de Incentivo Docente es un plus económico que el Gobierno giraba a todas las provincias para mejorar los sueldos de los maestros y profesores. Su eliminación ha generado preocupación entre los gobernadores, quienes han presionado para que se mantengan los fondos para el financiamiento educativo en el interior. La presión de los gobernadores será clave a la hora de presionar a las bancadas para llegar a un acuerdo.