Keiko Fujimori, a un paso del juicio por corrupción en Perú

La aparición de un testigo clave impulsó el proceso judicial contra la líder de la oposición peruana, a quien se le imputan los cargos desde 2016 por presunto lavado de más de 17 millones de dólares. Ya ha pasado 16 meses en prisión.

La principal líder de oposición en Perú, Keiko Fujimori, podría enfrentar desde este año el juicio oral por los cargos de corrupción que se le imputan desde 2016 y que ya la han tenido 16 meses en prisión, después de que el caso retomara fuerza por la aparición de un testigo clave.

“Si mantenemos el mismo ritmo, estaríamos acabando la etapa intermedia a mitad de año y probablemente se le podría estar juzgando (con 33 coacusados) a fines de este año”, dijo el fiscal del caso, José Domingo Pérez, a medios locales, sobre la exrival electoral del presidente Pedro Castillo.

El fiscal, que pide 30 años de cárcel para la líder del partido de derecha radical Fuerza Popular (FP) por presunto lavado de unos 17,3 millones de dólares, calculó los plazos después de que la semana pasada se entregara un testigo clave.

Giancarlo Bertini, quien según la investigación manejó el dinero entregado por la constructora brasileña Odebrecht, el Banco de Crédito de Perú (BCP) y otros aportantes, llegó a Lima y se entregó a la Policía en el aeropuerto después de tres años clandestino en el extranjero.

El proceso en que la Fiscalía acusa a la hija del expresidente Alberto Fujimori de lavado de activos, asociación para delinquir, formación de organización criminal, obstrucción a la justicia, falsa declaración, fraude procesal y falsedad genérica, arrancó cuando se conocieron los aportes de Odebrecht.

La gigante de la construcción, acusada en varios países de sobornar a políticos para obtener ventajas, admitió, a través de su CEO Marcelo Odebrecht y su representante en Perú Jorge Barata, que le dio al menos un millón de dólares a Keiko para sus dos primeras campañas presidenciales (2011 y 2016).

Los aportes de dinero a una campaña no son un delito, pero, según la Fiscalía, FP no los reportó y montó una estrategia para lavarlos, lo que también sucedió supuestamente con el expresidente Ollanta Humala, quien lleva su propio proceso.