Tras semanas de tensiones y desacuerdos, el peronismo de la provincia de Buenos Aires ha logrado establecer una tregua que permite avanzar en la conformación de las listas de candidatos para las próximas elecciones. El acuerdo fue sellado en una reunión clave entre Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa, quienes acordaron priorizar la unidad del espacio.
Las negociaciones para definir las listas seccionales ya están en marcha, con representantes de los diferentes sectores involucrados. El objetivo es llegar al 19 de julio con las listas cerradas y validadas, abarcando las ocho secciones electorales, los 135 municipios y la lista de diputados provinciales. La tarea no es sencilla, ya que implica equilibrar la representación de cada sector y encontrar los nombres adecuados para cada lugar.
Uno de los desafíos clave es la proporcionalidad en el reparto de candidaturas. Sin embargo, las negociaciones se centran en acuerdos específicos, considerando el perfil y el género de los candidatos para cada puesto. Se busca un equilibrio que compense a los sectores que puedan verse menos favorecidos en una sección, ofreciéndoles espacio en otras listas, ya sean provinciales, nacionales o municipales.
En este contexto, los referentes seccionales han recibido la tarea de elaborar listas con nombres que puedan ocupar lugares destacados. Estas propuestas serán analizadas por los delegados de Kicillof, quienes buscarán integrarlos a la estructura electoral. Los puestos más codiciados son las cabezas de lista de la primera y tercera sección electoral, donde se barajan nombres como Leonardo Nardini, Gabriel Katopodis, Verónica Magario, Mayra Mendoza y Mariano Cascallares. Máximo Kirchner ya ha descartado postularse en la tercera sección, dejando ese lugar clave a disposición.
El peronismo bonaerense busca presentar una propuesta electoral sólida para los comicios del 7 de septiembre. La tregua alcanzada ha permitido dejar atrás las internas y concentrarse en la construcción de un proyecto común. Se espera que los próximos días estén marcados por las tensiones propias del cierre de listas, pero sin poner en riesgo la unidad del espacio.
