En una muestra de total insensibilidad hacia los jubilados, el presidente Javier Milei anunció, entre risas y con un tono que muchos calificaron de burlón, que vetará el aumento a los haberes jubilatorios aprobado por el Senado. La declaración se produjo durante una charla en la Bolsa de Comercio de Córdoba, apenas horas después de que la Cámara Alta diera luz verde a la medida.

Milei minimizó el impacto del aumento de 40 mil pesos para los jubilados que perciben la mínima (equivalente al costo de tres kilos de carne al mes), afirmando que «el daño que podrían causar sería mínimo». Sin embargo, no solo ratificó su intención de vetar la ley, sino que advirtió que, en caso de que el Congreso rechace el veto, llevará el tema a la Justicia.

La actitud del presidente generó indignación y repudio en diversos sectores de la sociedad, que cuestionaron su falta de empatía hacia los adultos mayores, quienes se encuentran entre los sectores más vulnerables de la población. Las redes sociales se inundaron de críticas y comentarios negativos hacia Milei, a quien acusaron de reírse de la difícil situación que atraviesan los jubilados.

Además, el presidente volvió a arremeter contra el Congreso, al que calificó de «nido de ratas» y «madriguera inmunda». También apuntó contra su vicepresidenta, Victoria Villarruel, a quien tildó de «traidora» por haber presidido la sesión en la que se aprobó el aumento a los jubilados. Previamente, había impulsado una campaña de desprestigio contra Villarruel a través de trolls y figuras afines al gobierno.

La decisión de Milei de vetar el aumento a los jubilados agudiza aún más la crisis que atraviesan los adultos mayores, quienes han visto deteriorados sus ingresos como consecuencia de la inflación y las políticas de ajuste implementadas por el gobierno. La medida promete generar una fuerte confrontación con el Congreso y profundizar la tensión política en el país.