Durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el cruce diplomático entre Argentina y el Reino Unido escaló luego de que el primer ministro británico, Andy Burnham, asegurara ante los líderes mundiales que su administración se mantendrá firme frente a cualquier intento que cuestione los territorios de ultramar. Ante ese planteo, la respuesta nacional no tardó en llegar de la mano del canciller Pablo Quirno, quien tomó la palabra en el mismo foro para rechazar de plano los dichos del funcionario europeo y cuestionar con dureza la presencia británica en el Atlántico Sur.

Durante su exposición, Pablo Quirno exigió que el gobierno de Londres frene de manera inmediata la explotación irregular de recursos naturales en el archipiélago y cumpla con las resoluciones internacionales de descolonización. El funcionario recordó que la controversia territorial se originó en enero de 1833 tras el desplazamiento por la fuerza de las autoridades locales y subrayó que el país jamás convalidó esa situación de usurpación, exigiendo además que se retomen las negociaciones bilaterales pendientes.

El intercambio en territorio estadounidense dejó en evidencia la tensión persistente que atraviesa la agenda bilateral por la soberanía insular. Hacia el cierre de su intervención frente a la delegación global, el canciller ratificó la postura histórica del Estado argentino y sentenció con firmeza que el reclamo sobre las islas permanece inalterable.