El cierre de campaña de La Libertad Avanza en Moreno, encabezado por Javier Milei, resultó ser un fracaso en términos de convocatoria. A pesar de la movilización masiva de personas en micros y la utilización de punteros políticos, muchos de origen duhaldista, no lograron llenar ni siquiera la mitad del predio ubicado en el Club Villa Ángela. Se esperaba una asistencia cercana a las 10 mil personas, pero la realidad fue muy distinta, con una presencia mucho menor y varios asistentes que comenzaron a retirarse incluso mientras Milei aún hablaba.

El ambiente estuvo marcado por la presencia de más fuerzas de seguridad que público. Además, el acto se vio empañado por la irrupción de una patota de encapuchados que generó tensión en el lugar. Según los propios organizadores, eran militantes libertarios a los que les gusta lucis ese «look» con capucha y cabeza gacha.
Durante su discurso, Milei se refirió al escándalo de las coimas que atravesó su campaña, defendiendo a su hermana Karina y denunciando las operaciones políticas en su contra. En un momento de la jornada, Karina Milei bajó del escenario a José Luis Espert, quien había sido originalmente incluido como orador, en medio de una semana complicada para el candidato debido a incidentes previos. Al diputado no lo dejaron subirse a la camioneta blindada de Milei y se tuvo que subir a una motito. «No era un motoquero que pasaba por ahí, como se dijo. Era Damián Rosatti, miembro de la barra de Comunicaciones, que tiene una causa por tratar de asesinar al que manejaba el futsal en Comunicaciones, un dirigente de nombre Daniel», contó al aire el periodista Gustavo Grabia.
Este acto deslucido refleja las dificultades que enfrenta Milei para consolidar su base electoral en un territorio tradicionalmente adverso y pone en evidencia la falta de fuerza real de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, a pesar de los recursos invertidos y la estrategia de movilización.
