El presidente volvió a sorprender con una frase que rápidamente se viralizó en redes y generó repudio de economistas y dirigentes sociales. Durante una entrevista radial, Milei desestimó la crisis de consumo al afirmar que, si la población realmente no pudiera completar sus gastos básicos, las veredas estarían “llenas de cadáveres”. La metáfora macabra fue utilizada para defender su visión de que la recuperación económica ya está en marcha y que las encuestas que muestran caída del poder adquisitivo son “cuentos kirchneristas”.
La respuesta no tardó en llegar. Organizaciones sociales recordaron que la mortalidad infantil por desnutrición creció un 30 % en los últimos doce meses y que los comedores comunitarios atienden hoy al doble de familias que en 2023. “No necesitamos cadáveres en la calle para saber que la gente pasa hambre; basta con mirar las colas en los merenderos”, respondió el coordinador de la Red de Ollas Populares. Mientras tanto, los últimos datos del INDEC confirman que el 42 % de los hogares no cubre la canasta básica total y que el consumo de alimentos cayó a niveles mínimos de la serie histórica.
Desde el Palacio de Hacienda defendieron las declaraciones del mandatario. “El presidente habla con lenguaje crudo, pero los números muestran que la inflación está bajando y que el salario real ya no se licúa”, justificó un vocero. Sin embargo, en las calles la sensación es otra: los precios de los alimentos subieron un 280 % en un año y el salario mínimo apenas alcanza para cubrir el 40 % de la canasta básica. La grieta entre el discurso oficial y la experiencia cotidiana se agranda cada día.
