Sergio Uñac ha decidido romper el silencio para trazar una hoja de ruta que busca sacar al peronismo de su actual estado de introspección. Con una mirada pragmática, el dirigente analizó el tablero de liderazgos actuales y fue sumamente directo al referirse a la situación de la Cristina Kirchner: «Si Cristina está inhabilitada de por vida para ejercer cargos públicos, ¿de qué manera resolvemos el nuevo liderazgo? ¿Quién da las directivas para decir que tal persona tiene que ser? No se puede definir en una mesa.», sentenció, marcando una distinción necesaria entre el peso histórico de la figura y las posibilidades electorales concretas del espacio hacia el futuro. En este diagnóstico, también incluyó a Axel Kicillof, a quien observa como un actor relevante pero cuya proyección debe convivir con una estructura mucho más federal y diversa.
La ambición del dirigente no es solo analítica, ya que se anotó formalmente en la carrera por la conducción nacional. «Quiero ser candidato a presidente, pero quiero que ese lugar se gane en unas PASO», afirmó con contundencia. Para lograr este objetivo sin repetir errores del pasado, Sergio Uñac propone un esquema organizativo novedoso: un sistema de internas divididas por regiones y distribuidas en distintas fechas. Esta estrategia busca un doble impacto; por un lado, mantener al peronismo instalado de forma permanente en la agenda mediática y, por el otro, evitar el desgaste prematuro de un candidato único ante la exposición pública constante.
El plan de Sergio Uñac se fundamenta en la idea de que la legitimidad debe nacer del voto y no de los acuerdos de cúpula. Al proponer este escalonamiento regional, intenta que el partido recupere el músculo político en las provincias, permitiendo que las propuestas locales alimenten una plataforma nacional robusta. Con la mira puesta en la oposición, el dirigente se perfila como una alternativa de renovación que entiende que el éxito del movimiento depende de una democratización real. Su postura sugiere que, ante un escenario de fragmentación, la mejor defensa del peronismo es una competencia interna ordenada que logre capturar la atención del electorado de manera estratégica y sostenida.
