Mientras la atención política se centra en las internas y los posibles armados electorales, el gobierno nacional aguarda con expectativa el segundo desembolso del Fondo Monetario Internacional (FMI), en medio de esfuerzos por acelerar la acumulación de reservas. El directorio del organismo multilateral analizará en los próximos días el resultado de la primera revisión técnica, que finalizó el jueves, y definirá si aprueba el giro de USD 2.000 millones.
El acuerdo con el FMI, en vigor desde hace tres meses, ha transitado por dificultades y ajustes, incluyendo idas y vueltas en el tipo de cambio. Sin embargo, el equipo económico priorizó mantener el camino de desinflación y evitar que la terminación del crawling peg del tipo de cambio desanclara a los precios.
En esta primera etapa del nuevo programa, el Fondo acordó financiar con USD 20.000 millones la transición a una política económica con menos restricciones cambiarias, dólar flotante entre bandas y un sistema de agregados monetarios controlado, en un contexto de superávit fiscal sostenido.
Si bien la política de reservas combinó una fase inicial de no intervención del Banco Central con una posterior aceleración de compras de dólares por parte del Tesoro y el desarme de las LEFI, fuentes con conocimiento del pensamiento del staff técnico del FMI consideran que la cuestión de las reservas fue un punto de fricción entre las dos partes.
A pesar de esto, el staff del FMI reconoció los avances del plan económico en esta primera etapa, destacando que «la desinflación y el crecimiento han continuado, la pobreza ha seguido reduciéndose y Argentina se ha reincorporado a los mercados internacionales de capital antes de lo previsto».
En las últimas semanas, el Gobierno aceleró la acumulación de reservas, lo que fue valorado por el FMI. Sin embargo, algunas consultoras advierten sobre riesgos asociados a esta estrategia, como el aumento de la posición vendida en contratos de futuros del Banco Central.
