El panorama para el aparato productivo del interior se complicó bastante en las últimas semanas a raíz de severas restricciones en el abastecimiento energético. Alrededor de 130 establecimientos fabriles del norte y el sector del litoral se vieron obligados a interrumpir sus actividades o, en su defecto, a frenar de forma directa sus líneas de montaje debido a la falta de suministro de fluido. Según estimaciones que manejan los distintos sectores afectados, este problema ya golpea cerca del 50% de las plantas de esas regiones, abarcando desde firmas cerámicas e ingenios azucareros hasta productoras citrícolas y tabacaleras. El escenario se torna todavía más complejo ante los reportes meteorológicos que anticipan el ingreso inminente de una intensa masa de aire polar, lo que elevará la demanda residencial y pondrá bajo mayor presión al sistema de distribución.

La raíz de este conflicto responde a una combinación de factores que encarecieron notablemente el acceso al recurso. Por un lado, la determinación oficial de trasladar el costo total del Gas Natural Licuado importado a las industrias sin ningún tipo de asistencia estatal provocó que los valores finales en el mercado se multiplicaran, llegando en ciertos casos a ser diez veces superiores a los de la red domiciliaria tradicional. A esto se le suma el impacto del escenario internacional, que disparó los precios internacionales de los cargamentos. Desde la mirada de la administración pública, gran parte del inconveniente radica en que muchas corporaciones no participaron a tiempo de las subastas correspondientes y ahora deben negociar de manera directa con firmas comercializadoras privadas.

Por otro lado, especialistas del sector energético y figuras de la oposición pusieron el foco en las decisiones regulatorias recientes. Flavia Royón, quien estuvo al frente de la Secretaría de Energía de la Nación, advirtió previamente que las modificaciones en el esquema de transporte implementadas mediante resoluciones oficiales dejaron en una situación de clara desventaja competitiva a las provincias septentrionales en comparación con la zona central del país. Esta coyuntura coincide además con un escenario de menor dinamismo general, dado que las estadísticas oficiales reflejan que el consumo de gas en el ámbito fabril experimentó una contracción del 9,6% durante el primer trimestre del año si se lo compara con el mismo período del ciclo anterior.