María Romilda Servini, referente indiscutida del fuero electoral, formalizó una presentación ante las autoridades de la Cámara Federal porteña donde relata una preocupante seguidilla de agresiones verbales e interferencias a su tranquilidad personal provenientes del despacho de Federico Villena.

En la documentación que dio origen a la causa penal, la denunciante detalló una asfixiante insistencia telefónica concentrada en apenas 48 horas, lapso en el que constató un total de 19 intentos de comunicación a su teléfono móvil. De acuerdo a las pruebas certificadas mediante escribano público, las llamadas venían acompañadas de textos intimidatorios que incluían frases de fuerte tono imperativo como “Atendeme, a mí me tenés que atender”, motivadas aparentemente por el enojo del magistrado de Lomas de Zamora, quien sospechaba que su colega se había expresado de forma despectiva sobre su persona.

El panorama escaló a niveles más complejos cuando la funcionaria relató que el hostigamiento se trasladó a las puertas de su propio domicilio particular, donde personas desconocidas accionaron el portero eléctrico de manera incesante a altas horas de la madrugada. Ante este escenario, la mujer manifestó de manera expresa haber experimentado un profundo estado de agobio y temor por su integridad, lo que motivó la inmediata intervención judicial para certificar la existencia de los expedientes periféricos donde se originó el desencuentro.