El Congreso fue escenario de una votación que marcó un quiebre significativo en el bloque de Unión por la Patria, donde por primera vez, una facción del peronismo logró imponerse sobre el sector más cercano al kirchnerismo duro. La aprobación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea en la Cámara de Diputados, con un contundente respaldo de 203 votos a favor y solo 42 en contra, reveló una profunda división interna que reconfigura las dinámicas de poder dentro de la principal bancada opositora. Este resultado subraya la creciente influencia de los legisladores provenientes de las provincias, quienes decidieron respaldar el tratado internacional, dejando en minoría a aquellos que se oponían.
Dentro del bloque peronista, de un total de 93 miembros, 47 diputados votaron a favor del acuerdo, mientras que 38 lo hicieron en contra. Otros cuatro se abstuvieron y una cantidad similar estuvo ausente. Esta distribución de votos evidencia que el sector del peronismo con anclaje en el interior del país, junto a figuras vinculadas al massismo, fue determinante para la aprobación. Nombres como Guillermo Michel, Juan Pablo Luque y Omar Félix lideraron esta postura, sumando el apoyo de legisladores de provincias como Catamarca y Tucumán, así como de figuras como Agustín Rossi y el propio jefe de bloque, Germán Martínez. En contraste, referentes del kirchnerismo más ortodoxo, incluyendo a Máximo Kirchner y Juan Grabois, quedaron aislados en su rechazo al tratado.
Esta votación no es un hecho aislado, sino un reflejo de las tensiones latentes y el debate estratégico que atraviesa al peronismo. Un sector cada vez más amplio busca ampliar la base de representación del movimiento, integrando voces que puedan sintetizar posturas más moderadas. Sin embargo, esta visión choca con la de aquellos que, como La Cámpora, aspiran a mantener una línea ideológica más definida. Curiosamente, el sector cercano al gobernador Axel Kicillof se alineó con la postura de rechazo al acuerdo, con declaraciones públicas de su entorno, como la de Carlos Bianco, quien afirmó que «Se consuma la entrega de la industria nacional a cambio de nada», y el voto en contra del diputado Jorge Taiana. Este episodio marca un precedente en la interna peronista, donde las voces del interior lograron hacer valer su peso en una decisión clave para la política exterior y económica del país.
