El reciente viaje de la comitiva presidencial a Nueva York, encabezada por Javier Milei, generó un debate público tras confirmarse la presencia de la esposa del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en el avión oficial. Este desplazamiento, enmarcado en la denominada «Argentina Week 2026» con el objetivo de captar inversiones, puso en el centro de la discusión el uso de recursos estatales para acompañantes de funcionarios, una práctica que ha sido objeto de críticas recurrentes en el pasado.

Ante los cuestionamientos surgidos, Adorni ofreció su versión de los hechos, explicando que su pareja tenía previsto viajar de forma particular y que, debido a un cambio en la agenda oficial, fue invitada a sumarse al vuelo presidencial. «Es mi mujer, es mi compañera de vida, iba a viajar conmigo, pagó su pasaje, 5345 dólares con fecha de 26 de febrero, después por el cambio de agenda, Presidencia la invita a subirse conmigo sino no nos íbamos a encontrar. No le gastamos ni un peso al Estado», afirmó. El funcionario también enfatizó que tanto sus gastos de viáticos como los de su esposa corren por cuenta propia.

Adorni subrayó la naturaleza exigente de su labor, manifestando su deseo de contar con la compañía de su esposa durante la intensa semana de actividades en la ciudad estadounidense. «Yo vengo una semana a deslomarme como todos los que vienen acá a Nueva York. Yo quería que mi esposa me acompañe, es mi compañera de vida, es la que me da una mano acá, más allá de que ella en paralelo iba a venir porque tenía una actividad, pero no le sacamos un peso al Estado», declaró. Esta situación reaviva el debate sobre los límites entre la vida personal y la función pública, especialmente en un contexto donde el gobierno ha prometido erradicar los privilegios asociados a la política tradicional. El retorno de Adorni y su esposa se realizará en un vuelo comercial para evitar que sigan las críticas, mientras que el mandatario continuó su agenda hacia Chile.