El Congreso de Perú tomó una decisión histórica al destituir a Dina Boluarte, quien se convirtió en la sexta presidenta en menos de una década en dejar el cargo por una moción de vacancia. La votación fue unánime, con 121 legisladores a favor, sin votos en contra ni abstenciones, y se basó en la acusación de “incapacidad moral permanente”. Este proceso se desarrolló en medio de una profunda crisis social e institucional que ha marcado al país.
La iniciativa para destituir a Boluarte fue presentada el 9 de octubre de 2025 por un grupo de congresistas de diversas bancadas, quienes señalaron casos de corrupción como el “Rolexgate” y la incapacidad del gobierno para enfrentar la inseguridad ciudadana. La gota que colmó el vaso fue un ataque armado durante un concierto del grupo Agua Marina en Lima, donde cinco personas resultaron heridas. Este hecho exacerbó la percepción de inseguridad y desencadenó una fuerte reacción política y social.
Tras la destitución, la presidencia fue asumida de inmediato por José Jerí, presidente del Congreso, siguiendo la normativa vigente. Jerí, un abogado y político con una carrera marcada por compromisos de transparencia pero también por investigaciones judiciales, deberá liderar la transición en un momento delicado para el país. La salida de Boluarte refleja la inestabilidad política que atraviesa Perú y abre un nuevo capítulo en su historia reciente.
