La principal arteria vial de Bariloche, la Avenida Exequiel Bustillo, se encuentra en un estado de deterioro crítico y sufre una congestión vehicular que convierte el trayecto hacia puntos turísticos clave como el Cerro Catedral en una verdadera odisea. A pesar de la creciente demanda turística y el desarrollo de grandes proyectos inmobiliarios en la zona, la infraestructura vial no ha recibido las inversiones necesarias, y las obras de ampliación prometidas por el gobierno nacional han sido paralizadas, dejando un proyecto inconcluso y sin perspectivas claras de reanudación.

Esta situación de abandono genera interrogantes sobre la inacción de las autoridades provinciales. El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, ha optado por no elevar reclamos contundentes ante la interrupción de las obras nacionales. Esta postura se interpreta como parte de un acuerdo político con la administración central, que le habría garantizado beneficios personales. Se señala que, a cambio de un apoyo legislativo incondicional a las iniciativas del Presidente en el Congreso, la esposa del gobernador fue nombrada en el directorio de YPF, con un salario mensual que ascendería a los 70 mil dólares. Esta contraprestación explicaría la falta de presión por parte del gobierno provincial para resolver una problemática que afecta directamente a uno de los principales motores económicos de la región.

En un intento por paliar la situación, la provincia transfirió la responsabilidad de la Ruta Nacional 237, que incluye la Bustillo, al municipio de Bariloche. Sin embargo, los 400 millones de pesos asignados hasta 2029 para su mantenimiento son considerados insuficientes, incluso para reparaciones básicas. Aunque el municipio espera recaudar fondos significativos a través de fotomultas para el asfalto, la solución de fondo, que implicaría la ampliación a más carriles y posibles expropiaciones, parece lejana. Una fuente de la política local expresó a este medio que «Hoy es imposible pensar en un proyecto. China es capaz de financiar una obra de esa magnitud, pero no hay ninguna negociación en curso», evidenciando la falta de un plan concreto para los 21 kilómetros restantes de la avenida.