Ante la dura realidad de las encuestas producto de la parálisis del consumo y un descontento social que no deja de crecer, el gobierno resolvió apelar a un recurso de manual: desempolvar la causa Malvinas para intentar cambiar de tema en la agenda pública. Javier Milei, quien a lo largo de su carrera política mostró un desinterés manifiesto por el reclamo soberano e incluso devoción por figuras británicas, encabezó una cadena nacional rodeado por todo su Gabinete para ensayar un discurso de unidad patrio. La jugada busca tapar el momento más crítico de su gestión mediante una sobreactuación nacionalista de último momento.
En su alocución, el mandatario cargó contra las administraciones anteriores, prometió endurecer las medidas contra la exploración de recursos y sostuvo que «las islas son nuestras y nos las arrebataron». Sin embargo, el intento de montar este viraje patriótico duró muy poco frente a la realidad operativa de los mercados. La firma británica Rockhopper y la israelí Navitas Petroleum, encargadas de llevar adelante el proyecto hidrocarburífero Sea Lion en el archipiélago, salieron a restarle todo valor a los anuncios oficiales.
Las compañías internacionales expresaron abiertamente su postura frente a las medidas punitivas dispuestas desde Buenos Aires y confirmaron que sus planes de extracción no sufrirán modificaciones. «Las sanciones no tendrán efectos materiales», aseguraron desde las corporaciones para dejar en claro que el desarrollo petrolero seguirá su curso previsto, con la meta fijada en alcanzar una producción cercana a los 55.000 barriles diarios a partir de 2028.
El contraste entre la épica del discurso oficial y la respuesta del sector privado dejó al descubierto los límites de la maniobra distractiva. Mientras la Cancillería intentaba justificar las gestiones y el alcance de los decretos punitivos, la pronta desmentida de las firmas petroleras expuso la falta de peso real de los anuncios, dejando al descubierto que la repentina causa nacionalista busca ocultar el deterioro económico que atraviesa la Argentina.
