La controversia en torno a la flexibilización de la barrera sanitaria patagónica continúa generando debate en el sector ganadero. A pocas semanas de que expire la prórroga de 90 días que suspendió las resoluciones del Senasa que permitían el ingreso de carne con hueso madurada a la región, las opiniones se mantienen divididas.
Hernán Alonso, exministro de Producción de Chubut y expresidente de la Federación de Sociedades Rurales del Chubut, ha expresado su apoyo a la medida, argumentando que «no implica riesgos sanitarios» y que los reclamos provienen más de cuestiones económicas que sanitarias. En este sentido, Alonso destaca que la flexibilización no implica un levantamiento total de la barrera, sino que solo permitiría el ingreso de carne con hueso madurada, no de animales en pie.
El exfuncionario también resaltó que Argentina está avanzando hacia un nuevo estatus sanitario, «al borde de dejar de vacunar contra la aftosa», como ya lo hizo Brasil. Según Alonso, los estudios realizados por el Senasa durante 17 años no han detectado virus activo, lo que demuestra que «el riesgo de reingreso de la fiebre es prácticamente nulo».
Sin embargo, esta postura contrasta con la de los gobernadores de Chubut, Río Negro y Santa Cruz, así como de diversas entidades agropecuarias, quienes han manifestado su rechazo a la flexibilización. En un documento público, una treintena de federaciones y asociaciones rurales, junto con los gobiernos de Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut y Neuquén, y la legislatura de Río Negro, instaron al gobierno nacional a incorporar el tema de la barrera sanitaria en un «programa nacional integral de lucha contra la fiebre aftosa», alertando sobre un posible «durísimo e irreparable golpe a la producción primaria» de la Patagonia.
Ante estos temores, Alonso relativiza el impacto económico y comercial de la medida, señalando que «la carne bovina que exporta la Patagonia es mínima» y que «el producto fuerte es el cordero, y esta resolución no afecta ese comercio». Además, considera que la flexibilización «responde a un proceso de evolución de la situación epidemiológica del país y la región», ya que Uruguay, Brasil y otros países limítrofes están dejando de vacunar.
