El distrito gobernado por Axel Kicillof afronta un escenario financiero complejo tras registrar un retroceso en sus ingresos durante la primera mitad del año. Pese al recorte implementado en los gastos corrientes y en la obra pública, la disminución impositiva derivada de la menor actividad y de los recortes en las transferencias nacionales dejó a las cuentas públicas provinciales con un resultado negativo.

Los datos oficiales de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales indican que la recaudación sumó $ 20,7 billones, experimentando una caída interanual del 1,6% en términos reales. Por su parte, el gasto primario totalizó $ 20,8 billones, lo que representó una baja del 3,9% interanual impulsada fundamentalmente por el desplome del 31,3% en la obra pública.

Como resultado de estos números, la administración bonaerense acumuló un déficit primario de $ 142.000 millones entre enero y junio. No obstante, al incorporar el pago de los intereses de deuda, que treparon a $ 774.000 millones con un incremento del 41,7%, el rojo financiero trepado escaló hasta los $ 917.000 millones.

La situación económica general del distrito también se refleja en los indicadores sociales y laborales recientes. El desempleo en los partidos del Gran Buenos Aires trepó al 8,8% durante el segundo trimestre, mientras que la pobreza en la misma región afectó al 36,9% de las personas durante el primer semestre del año.