El regreso de Javier Milei a la residencia de Olivos se dio en un clima de extrema tensión interna. Tras su viaje, afirman que el mandatario descargó su malestar con un grupo de hombres de negocios, a quienes les habría asegurado que la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete fue el resultado directo de una maniobra coordinada entre Mauricio Macri y un relevante empresario de medios de comunicación. En esos intercambios privados, aseguran que el jefe de Estado prometió represalias contra el líder del PRO por haber empujado el desenlace de su funcionario de confianza.
La crisis en el seno gubernamental se precipitó cuando el entorno presidencial supo que las huestes de Mauricio Macri planeaban avanzar en el Congreso. La advertencia fue tajante: si Manuel Adorni no daba un paso al costado, los legisladores que responden al exmandatario votarían a favor de su interpelación legislativa, dejándolo al borde de una moción de censura. En los despachos de la Casa Rosada sospechan también de la complicidad de Patricia Bullrich en este armado, aunque Javier Milei optó por no confrontar públicamente con ella debido a su alto nivel de aceptación popular. Los números que maneja el Ejecutivo ubican a la dirigente con un 36,3% de imagen positiva, liderando los sondeos nacionales por encima del propio Presidente, mientras que el referente del PRO queda relegado bastante más atrás con un escaso 18,5%.
