Diego Santilli se refirió al esquema de liderazgos actuales y, al trazar una línea respecto de la conducción del espacio, fue categórico al expresar: «hable con Mauricio Macri, pero el liderazgo hoy es claramente de Javier Milei y me gustaría que sea reelecto». Con estas palabras, marcó una postura nítida sobre la centralidad del actual mandatario de cara al futuro político, ponderando además el rumbo económico al señalar que la inflación está bajando, hay superávit y está volviendo el crédito.

Paralelamente, los movimientos en los despachos de Balcarce 50 apuntan a una profunda ingeniería institucional que busca reformular las reglas del juego electoral. Desde la mesa chica del Ejecutivo se analiza la posibilidad de avanzar en la eliminación de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias, un viejo anhelo que choca con la falta de consensos amplios en el Congreso. Ante la dificultad de conseguir las mayorías necesarias para borrarlas por completo del mapa, empezó a tomar fuerza una alternativa intermedia: el retorno de las listas colectoras, una herramienta que permitiría habilitar múltiples candidaturas acopladas a una misma boleta principal.

La jugada, orientada a seducir a distintos sectores de la oposición aliada y a gobernadores provinciales, busca desarmar el actual sistema electoral para atomizar la oferta y facilitar los armados territoriales en los distritos clave. Mientras las terminales legislativas evalúan la viabilidad técnica y política de este trueque normativo, las declaraciones públicas de los principales referentes terminan de consolidar el proceso de convergencia, donde el reconocimiento hacia la figura presidencial se impone como la condición ordenadora para cualquier discusión de mediano plazo.