Una investigación iniciada en el aeropuerto internacional de Ezeiza tras detectar irregularidades en un grupo de pasajeros derivó en el arresto de una sospechosa en la localidad bonaerense de Tigre. La mujer está acusada de integrar una red dedicada al reclutamiento ilegal de ciudadanos locales, entre ellos civiles y antiguos miembros de fuerzas de seguridad, con el fin de enviarlos a combatir en el conflicto bélico en territorio europeo. Durante el operativo de captura, realizado en la calle Alfonsina Storni, la Policía Federal Argentina secuestró equipamiento táctico, un arma de fuego y divisas virtuales, mientras que el presunto coautor de la maniobra logró cruzar la frontera hacia Brasil semanas antes.
El caso comenzó a gestarse en marzo de 2026, cuando cuatro hombres que pretendían embarcar con destino al extranjero levantaron sospechas durante los controles de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. En una primera instancia, los viajeros afirmaron que su intención era «trabajar de albañiles» para reparar daños edilicios ocasionados por la guerra. Sin embargo, las marcadas contradicciones sobre quién había financiado los boletos, la falta de pasajes de regreso y el desconocimiento sobre los supuestos empleadores llevaron a que terminaran confesando la verdadera naturaleza del viaje.
Ante la insistencia de las autoridades, los cuatro involucrados admitieron que la propuesta real consistía en sumarse al frente militar como mercenarios, a cambio de una suma fija cercana a los 3.000 euros mensuales. Además, reconocieron que la coartada sobre su labor en obras públicas había sido armada de antemano bajo la instrucción de los organizadores para evitar ser retenidos. El seguimiento realizado por el Departamento Antisecuestros Norte permitió rastrear las conexiones digitales empleadas por la banda y disponer el congelamiento de las billeteras de criptomonedas utilizadas en la operación clandestina.
