Pese a los constantes bombardeos y al daño infligido contra las estructuras defensivas de Teherán, la administración norteamericana admite veladamente que la contienda no está resuelta. Las fuerzas enviadas golpearon con dureza la infraestructura militar de la república islámica, afectando su aviación, sus sistemas marítimos y sus bases de lanzadores. Sin embargo, en Washington crece el apuro por cerrar un entendimiento diplomático, en un intento por ponerle freno a un conflicto bélico que dista bastante del control absoluto que se había prometido al inicio de las operaciones.
En ese marco, Marco Rubio salió a sostener que los ataques del Comando Central lograron romper el esquema con el que el régimen persa planeaba resguardarse. Según el funcionario, el desgaste provocado es «la única razón por la que ahora están dispuestos, y en algunos casos parecen ansiosos, por llegar a un acuerdo sobre la desnuclearización y sobre el estrecho». De todos modos, no pudo ocultar las limitaciones de la ofensiva y reconoció que en Teherán «todavía tienen misiles y todavía tienen drones, y todavía pueden causar daño», un escenario que mantiene encendidas las alarmas y acelera los tiempos de la diplomacia.
Aunque desde la gestión norteamericana insistan con que «nos acercamos a ellos desde una posición de fuerza, no de debilidad», la realidad deja al descubierto la urgencia por desactivar un enfrentamiento de desenlace incierto. En medio de esta marejada, Donald Trump resolvió congelar un ataque aéreo que ya estaba planificado, cediendo ante los pedidos de la región para frenar la escalada y avanzar en los términos de un pacto que reactive la navegación en el estrecho de Ormuz y contenga el programa atómico.
Por fuera del frente en Oriente Medio, el análisis internacional también apunta a Cuba y China. Mientras se acusa al régimen cubano de sostener redes de espionaje en suelo estadounidense e incitar protestas, con la gestión de Xi Jinping se prefiere mantener un canal de conversación fluido para evitar males mayores en la economía global.
