El tablero político nacional comenzó a moverse con definiciones concretas de cara al próximo proceso electoral, rompiendo con las especulaciones habituales de los armados a puertas cerradas.

Sergio Uñac sigue demostrando su determinación de avanzar con su postulación presidencial, generando lo que podría terminar en un reordenamiento obligado en las estrategias de los principales espacios de poder complicando los planes tanto de Javier Milei como del kirchnerismo.

Planteando una alternativa que busca diferenciarse tanto de los extremos del oficialismo como de los referentes tradicionales del peronismo kirchnerista, su equipo de campaña ya puso en marcha una intensa agenda de trabajo territorial que incluye recorridas por las distintas provincias y reuniones estratégicas en Buenos Aires, buscando posicionar una propuesta centrada en la experiencia de gestión y el diálogo constante.

Justo cuando Kicillof viajó a Estados Unidos en postura de candidato, el equipo de campaña del sanjuanino proyectaba lo que será la fachada de la oficina de campaña Uñac Presidente.

Uñac maneja un estilo muy alejado de la crispación y de los personalismos. Este perfil moderado y humano calza justo con lo que una porción enorme de la sociedad reclama para salir de la polarización extrema, constituyéndose en el candidato que la administración libertaria preferiría evitar en una contienda general. Mientras el oficialismo busca encasillar a la oposición en figuras desgastadas o de una izquierda aristocrática que facilitan su estrategia de polarización, la irrupción de Sergio Uñac dinamita ese libreto al ofrecer una alternativa con buenas experiencias de gestión y alejada de la crispación y virulencia que prefieren las figuras libertarias y kirchneristas.

(comienzan los preparativos para la señalización y apertura de la oficina Uñac Presidente en Buenos Aires)

Durante sus dos gobernaciones en San Juan, Uñac pudo mantener ordenadas las cuentas públicas sin descuidar la sensibilidad social ni frenar el motor de la producción local.

La irrupción del sanjuanino genera un fuerte obstáculo a los planes del Presidente Milei, que ya eligió a su adversario ideal y lo subió al ring en Nueva York, cuando mencionó a Axel Kicillof como el símbolo del «riesgo kuka».

Javier Milei y Axel Kicillof se miran de reojo y están convencidos de que el otro representa al contrincante perfecto. Desde la perspectiva libertaria, el gobernador bonaerense funciona como la carta ideal para garantizar una victoria en una eventual segunda vuelta. Del otro lado, el mandatario provincial asume que su futuro político deja poco margen de maniobra: sin la posibilidad legal de renovar su mandato en la provincia, proyectar una candidatura presidencial se convierte en el paso lógico para sostener su peso político.

El talón de aquiles del sanjuanino es el nivel de conocimiento. El porcentaje de argentinos que no lo conoce aún es alto mientras que nivel de conocimiento de Kicillof es alto y casi total el de Milei. Pero los estrategas de distintas fuerzas coinciden en que un candidato del Peronismo producto de una interna y con el respaldo de todos los sectores encolumnados, ese dato finalmente desaparece. Un triunfo en internas o en las PASO lo legitimaría completamente y lo ubicaría en una carrera de instalación ascendente sin techo.

Uñac y Kicillof representan dos caminos bien diferenciados dentro del peronismo para interpretar las demandas actuales del electorado. Mientras un sector mantiene los perfiles tradicionales vinculados al kirchnerismo, la propuesta del sanjuanino representa un perfil moderno, federal y de puertas abiertas, capaz de seducir a votantes desencantados que buscan previsibilidad y orden institucional sin caer en los extremos de la polarización actual.