Durante un encuentro académico con universitarios, el ministro Luis Caputo recomendó a los jóvenes que hablen con sus padres para convencerlos de volcar sus dólares guardados hacia las entidades bancarias. Sin embargo, los registros patrimoniales del propio funcionario muestran una conducta opuesta a la que predica públicamente.

En su última declaración jurada presentada ante la Oficina Anticorrupción, el responsable de las finanzas nacionales admitió que mantiene más del 95 % de sus fondos personales fuera del país. Sobre un total depositado que supera los 13.000 millones de pesos, apenas destina a la plaza financiera local unos 600 millones de pesos divididos en algunas cajas de ahorro y plazos fijos, reservando el resto en cuentas del extranjero.

Esta marcada inconsistencia evidencia que el propio conductor de la política económica no aplica para su patrimonio los consejos de confianza que exige a la sociedad. Mientras reclama a las familias argentinas que abandonen el temor histórico a las instituciones bancarias e incorporen sus ahorros no declarados al mercado local mediante nuevas iniciativas normativas, él opta por resguardar la mayor parte de su fortuna personal en el exterior, lejos del sistema que administra.

A pesar de este escenario, el funcionario intenta mostrar firmeza respecto al rumbo oficial y minimiza el impacto de la crisis en los bolsillos. En su disertación no dudó en señalar que en este proceso de transformación “a algunos hasta por ahí eventualmente les irá mal”, al tiempo que defendió el avance de sectores primarios y descartó cualquier turbulencia para los próximos años de comicios.